Domingo 18 DE NOVIEMBRE, 2018
Ecce Hommo
ROMMEL ROSAS
Villahermosa, Tabasco.
Martes 03 de Julio 2018, 23:07 hrs
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Núñez

Ecce Hommo | ROMMEL ROSAS
Villahermosa, Tabasco., a 03 de Julio de 2018

El triunfo de la izquierda

Muchas son las lecturas que se pueden dar alrededor del triunfo de Andrés Manuel López Obrador y de su partido, Morena, el pasado domingo en las elecciones del país. Más allá de haber arrasado en la jornada electoral, al obtener más del 50% del total de los votos y, además ganar la mayoría absoluta en el Congreso de la Unión (situación que no se veía en el país desde 1994, cuando ganó Ernesto Zedillo); la victoria de la izquierda en nuestro país es vista como una un paso más hacia la consolidación del modelo democrático.


Con una participación ciudadana superior al 64% del total del padrón electoral, podemos decir que cuando la sociedad acude a las urnas a votar ocurren grandes cambios; no es la primera vez en nuestro México que vemos esto, hace 18 años una sociedad cansada del régimen priísta salió a las urnas y trajo consigo la victorial del PAN y pusó fin a la hegemonía de más de 70 años en el poder del PRI; se daba inició de esa manera a una era en donde se debía trabajar en la consolidación democrática.


Una similitud que se puede sacar de ambas elecciones es el bono democrático con el cual llegó al poder Vicente Fox y, ahora lo hace López Obrador; es más el triunfador de la jornada electoral de este año, le lleva aún una ventaja mayor, pues al contar con la mayoría en ambas cámaras del Congreso Federal, podrá modificar la legislación secundaria y, además contar con un presupuesto a modo, a objeto de afianzar su proyecto de gobierno; situación con la que no se contó hace 18 años. Sólo para las reformas de gran calado que piense hacer, léase las que requieran reformas constitucionales, tendrá que pactar con el PRI o el PAN, las mismas y, para ello se verá la calidad con la que cuente en su equipo de negociación.


Debemos pensar que el pasado domingo, el nuevo proyecto de nación ganó no solamente por la gran cantidad de simpatizantes que ha acumulado Andrés Manuel a lo largo de sus años de lucha política. Muchos de quienes votaron por él, lo hicieron por lo decepcionante de la actuación tanto del PRI, PAN, PRD y sus aliados; a quienes la mayoría de la sociedad los ve como parte de un sistema decadente y detonantes de la crisis en la cual vivimos en la actualidad. Me atrevería a decir, inclusive, que estos son la mayoría de los votantes por la Coalición.


Por ello, a partir del 1 de diciembre, cuando tome formalmente protesta, el nuevo Gobierno de la República, tendrá una nada sencilla tarea: hacer valer todas las promesas que hizo durante la campaña, sobre todo por la gran cantidad de expectativas generadas durante el desarrollo de la misma. AMLO fue visto como una opción real frente a los escándalos de corrupción, la inseguridad y el deterioro económico que hemos tenido en los últimos años.


Es precisamente en este último punto donde pueden comenzar las complicaciones para el gobierno electo. Muchas de sus propuestas tedrán que pasar por el filtro de las reformas constitucionales y para ello se necesitará el apoyo del Congreso de la Unión, además de la de la mayoría de las legislaturas estatales (aunque Morena ganó en varios estados, no cuenta con más de la mitad de los congresos locales necesarios para estas reformas), en donde pueden llegar a atorarse las mismas. La situación tenderá, posiblemente, a agravarse para el régimen sí, como hace casi 18 años, los gobernadores de oposición fortalecen la CONAGO y la convierten en un contrapeso de la Federación, para beneficios propio, no sólo económico, sino como una vertiente de adquisición de mayor poder.


Es en este punto, en donde veremos las dotes democráticas de la nueva administración, pues la tentanción para mover gobernadores o generar chantaje a través de la asignación y distribución de los recursos federales puede convertirse en un recursos común en el discurso y el quehacer político que veremos los siguientes años.


El futuro político y social de nuestro, desde este escenario no es nada sencillo. No basta solamente la “operación cicatriz” para sumar las ideas distintas al proyecto del gobierno; hay que buscar una reconciliación social y buscar darle forma a un pueblo, cuyo símbolo común es la decepción de sus gobernantes.


La izquierda deberá dar tintes de ser verdaderamente democrática y que, a diferencia de la región, cuando gana no tiende a ser dictatorial y puede ser capaz de renovarse y alejarse de los liderazgos caudillescos que nada aportan a la construcción del entramado institucional moderno de una nación. En tanto pueda hacer esto y sepa coinciliar con las distintas fuerzas políticas, económicas y sociales tanto internas como externas, podrá realizar los cambios necesarios para la construcción de su proyecto y demostrar la viabilidad del mismo. En el desarrollo del futuro de México, se necesita de todos quienes aquí vivimos. La gran lección del domingo es que como comunidad podemos generar grandes cambios; la política debe aprender rápido esta lección.





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