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Viernes 14 de Septiembre 2018, 1:37 hrs

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MORELOS, el apoyo que nunca llegó

Oficialmente en Morelos “la reconstrucción” y el “apoyo” para los damnificados del sismo del 19 de septiembre de 2017 va avanzando y a un año de distancia todavía continúan entregando recursos para quienes lo perdieron todo. Pero no es así para todos, por lo menos para 200 familias en seis municipios del estado convergen historias similares: a unos les llegaron los recursos parcialmente cuando su pérdida fue total; otros recibieron apoyo, pero fueron defraudados por las constructoras que se llevaron el dinero, y un tercer grupo que simplemente no recibió nada.


“Fue una burla”, suelta Jesusa Ávila, doña Chuchita, como la conocen en la colonia Emiliano Zapata de Jojutla, Morelos. Es una mujer sencilla, que camina lento apoyada en su andadera y que a sus 65 años lleva las marcas del trabajo duro. Su casa se cayó a pedazos tras el sismo y la ayuda nunca llegó. El único apoyo que recibió del gobierno federal, a través del Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden), fueron 15 mil pesos.


Todo el material subió después del temblor, ¿eso (15 mil pesos) para qué me va a alcanzar? De lo poco que saco de la venta de tamales es como estoy pagando mi renta. Lo perdí todo y me marcaron como pérdida parcial, aunque ya les comprobé me traen vuelta y vuelta y nada”, reclama doña Chuchita con una gran dosis de amargura.


Después de una primera reunión entre decenas de damnificados en los municipios de Coatlán del Río, Tlaltizapán, Jojutla, Tlaquiltenango, Zacatepec y Cuautla, ejecentral entrevistó a más de una decena de víctimas que en medio de la desconfianza y el cansancio de 12 meses de buscar opciones, se están organizando para demandar a las autoridades para que cumplan sus promesas en la reconstrucción. Su objetivo es la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) —cuya titular es Rosario Robles Berlanga, porque fue designada por el presidente Enrique Peña Nieto para coordinar los esfuerzos de reconstrucción— y también Unidos por Morelos, que representa al gobernador de Morelos, Graco Ramírez.


Juan Carlos García Sánchez “El Profe”, quien es oriundo de Zacatepec y uno de los organizadores y asesores de esas familias, considera que se sumarán más afectados por las omisiones de las autoridades en la reconstrucción. Hasta ahora, los casos registrados muestran que 10% de la gente afectada son quienes no recibieron asistencia de los tres niveles de gobierno y tienen daños parciales o pérdida total de su inmueble; otro grupo de 20 o 25% sufrieron algún tipo fraude de compañías que les pidieron sus tarjetas para hacer el convenio de sus construcciones y no cumplieron, y 65% de casos con daños parciales y pérdidas totales fueron inscritos en el programa de Fonden, pero no recibieron el apoyo prometido.


Estamos encontrando muchos daños en las tarjetas de Unidos por Morelos, que fue un programa del que no recibieron nada (…) En el programa de Fonden tenemos el 40% de quienes sí recibieron fondos, pero no en su totalidad, entonces hay un desbalance en el programa. Obvio con 120 mil pesos no alcanza para construir una casa y hay quienes ya invirtieron de su dinero para poder construir una casa digna, pero siguen con esa necesidad de terminar su casa”, detalló.


Distintos, pero iguales


Ángel Torres, vecino del municipio de Zacatepec, vio su casa desmoronarse. “Lo perdí todo”. Al igual que doña Chuchita sólo recibió 15 mil pesos del Fonden, y el programa de Unidos por Morelos lo dejó fuera de la lista de beneficiarios por haber recibido la ayuda del gobierno federal. Hasta ahora ha logrado, por su cuenta, levantar los cimientos y las paredes, en lo que ha invertido alrededor de 50 mil pesos y continuará cuando junte más.


Si me preguntan, Unidos por Morelos es una farsa. Nunca me llegó nada y ahí tengo sus tarjetas que son el puro plástico. Y de Fonden ahí tengo la tarjetita también en la que sólo me cayeron 15 mil pesos cuando lo perdí todo, toda mi casa se derrumbó, ahí está la prueba y aun así sólo me dieron el apoyo parcial”, detalló.


El programa Unidos Por Morelos que el gobierno que encabeza Graco Ramírez lanzó para atender la emergencia por el sismo, se comprometió con el apoyo de fundaciones, según cuentan de propia voz los afectados, a entregar materiales de construcción o hasta 25 mil pesos para los afectados.


En contraparte, el propio coordinador regional de apoyos totales de Unidos por Morelos, José Ignacio Sáenz Curiel ha declarado a medios locales, al momento de entregar viviendas, que el gobierno del estado ha destinado montos de 120 mil pesos -similares a los del Fonden- en conjunto con las aportaciones de fundaciones para edificar los hogares de los damnificados.


Pero según las denuncias de los agraviados, los coordinadores del órgano de Unidos por Morelos descartaron en automático a todos aquellos que recibieron algún apoyo del Fonden, aunque fuera mínimo, pese a que la promesa inicial fue que se trataba de “un apoyo totalmente independiente”.


“A nosotros no nos dieron Unidos por Morelos, nos dijeron que eso era muy independiente a Fonden, pero nos engañaron porque no nos dieron absolutamente nada, aunque ellos claramente cuando llegaron al estadio (Agustín Coruco Díaz) dijeron que eso era muy independiente al de Fonden y no nos dieron nada de material, ni con nada nos apoyaron”, acusó Georgina García Mederos, quien junto con su esposo de 77 y 88 años respectivamente viven en el terreno donde estaba su hogar, pero ahora prácticamente al intemperie solamente cobijados por unas carpas que les donó el gobierno de Israel.


En su caso, la pareja de octogenarios sí recibieron los 120 mil pesos que del Fonden se destinaron para aquellos que tuvieron pérdida total de su vivienda, pero no han gastado un peso de ese apoyo pues siguen esperando a la Fundación Slim para que con los 30 mil pesos que se comprometieron a sumar para construir su casa la empiecen a edificar.


Sin embargo, al carecer de un comprobante que los acredite como propietarios la Fundación no ha iniciado la construcción de su inmueble. Aunque a decir de doña Georgina “todos en esta calle (Vía Central) no tienen papeles de propiedad y hay unos donde sí les empezaron a construir”.


“Quedaron muy formales y dijeron que nos iban a llamar para que fuéramos a firmar el contrato y empezar a construir, pero nada. (Queremos) que nos construyan o de menos que nos desengañen, que nos digan algo para ya saber qué, aunque sea unos cuartos lo que sea pero que vengan”, pidió Georgina, quien junto con su esposo se sostiene de familiares, y de la venta de dulces y refrescos.


La débil voz del esposo de la señora Georgina se hace presente para soltar: “Nosotros no pedimos dinero ni despensas, nada de eso. Sólo queremos, aunque sea dos cuartitos de 4×4; yo fui albañil y hasta arrastrándome quisiera levanta los cuartos, pero ya ni caminar puedo (…) Espero que el gobierno que entra nos pueda ayudar”, dijo con ojos cristalinos el hombre de casi noventa años.


›Las historias son similares, casi todas documentadas, y por eso buscan organizarse para hacer efectivos los recursos de las bolsas del Fondo Nacional de Desastres Naturales, de los recursos estatales y de los ayuntamientos como el del Fondo de Reconstrucción de Entidades Federativas (Fonrec), creado en 2010 para atender desastres naturales; así como de las donaciones nacionales e internacionales que existen de diversas fundaciones.


“Se debe hacer un análisis de la necesidad que existe todavía en el estado porque aparte de los fraudes que se cometieron hay mucha gente sin casa, hay muchísima viviendo en sus patios y a la intemperie y con todas estas lluvias y estos vientos. Se vio más ayuda de las empresas y de gente altruista que del propio gobierno, pero ¿quién sabe dónde quedó todo ese dinero?”, reclamó otra damnificada, vecina del poblado de Ticumán, municipio de Tlaltizapán, quien fue timada por los encargados de reconstruir su casa.


Sin preparación


El problema a consideración de Jorge Hernández, otro de los damnificados quien tuvo pérdida parcial de su vivienda en Zacatepec y la merma total de otra propiedad en Jojutla, es que parte de los censos levantados no estuvieron a cargo de personal especializado o capacitados para determinar el nivel de daño en cada inmueble.


Eran chicos que no tenían la capacitación sólo veían si tenía grietas y las marcaban como daño, pero no sabían determinar si tenían daño estructural. A algunos, por ejemplo, que tenían unas grietas la marcaban como pérdida total. Entonces yo creo que se debe hacer una verdadera valoración de los daños porque me consta que no se hizo como debería ser”, aseguró.


Tampoco la repartición de apoyos fue justa, pues él mismo atestiguó cómo los apoyos de Unidos por Morelos desiguales entre unos y otros afectados. “Supuestamente ellos (Unidos por Morelos) decían que (apoyaban) entre 15 y 25 mil pesos en material, les daban block, armex, cemento, mortero, laminas galvanizadas, una cubeta de pintura, pero hubo una mala distribución porque nosotros vimos a unos pasos de nuestra casa una persona que descargó dos camionetas de 3/2 toneladas de puro material sólo para él, debieron ser unos 2 mil blocks y casi un camión entero de cemento y mortero, cuando en realidad sólo daban como 200 blocks, como cinco bultos de cemento y cinco de mortero.


Jorge, quien por el colapso total de su casa de Jojutla y los daños estructurales de su vivienda en Zacatepec recibió en total sólo 30 mil pesos, fue reclutado temporalmente por la Sedatu como apoyo para las personas encargadas de determinar quiénes de los damnificados recibirían el apoyo parcial o total según su afectación, por lo que fue testigo de su falta de entrenamiento. “Me invitan a trabajar con Fonden, y al último no nos pagaron, pero no había capacitación para hacer el levantamiento de los censos. Se deben tener ciertos conocimientos en ingeniera o mínimo un albañil”.


Sobre el hecho de que sólo 30 mil de los 135 mil pesos que supuestamente le correspondían por el grado de perdidas que tuvo, Jorge dijo que “si hablábamos al teléfono de atención de Fonden te contestaba una máquina y te dejaban esperando horas, nunca contestaron. La delegación de Sedatu en Morelos no atendía, decían que era a nivel federal, nunca hubo respuesta, nos vieron la cara, simplemente nos cansaron y así se dejaron las cosas”.


Y siguen esperando…


Entre las colonias en reconstrucción de Zacatepec se encuentran la 20 de noviembre, Lázaro Cárdenas, Pedro Amaro, Emiliano Zapata, Centro, Benito Juárez y San Rafael Zaragoza. Al menos 15 familias de esa zona no recibieron un solo peso.


En Jojutla, la colonia con mayores daños fue la Emiliano Zapata. Ahí, los vecinos si bien recibieron parte de los recursos prometidos fueron víctimas de fraude por parte de la compañía constructora Bolaños y Asociados Construcciones, que, al quedarse con la totalidad del apoyo o parte de este, dejó en el abandono los trabajos de construcción de sus casas. Con el proyecto de su nuevo hogar en obra negra, apenas se están organizando para denunciarlos penal y civilmente.


Estamos trabajando en apoyo de las víctimas, desafortunadamente encontramos muchas cosas que no se cumplieron. Me uno al trabajo porque desafortunadamente no llegaron los programas tanto de Fonden como Unidos por Morelos. Estamos hablando de más de 200 personas que ya va a ser un año y no tienen las condiciones en las que deberían estar sus casas”, explicó García Sánchez.


En la Hacienda Vieja de Zacatepec que se ubica enfrente del mercado municipal “Lázaro Cárdenas”, ambos inmuebles en el abandono, las condiciones son igual de deplorables. Aunque la estructura de la hacienda que albergaba a 40 familias está prácticamente en ruinas los damnificados no han tenido respuesta del ayuntamiento para demoler la edificación que muestra daños severos en su totalidad, ni tampoco ven voluntad para reubicarlos.


Fabiola Ortega Juárez, damnificada de la Hacienda Vieja contó a este periódico que, aunque todas las familias cuentan con papeles de concesión de derechos al tratarse de viviendas que han sido heredadas de generación en generación desde hace más de 70 años, los han señalado de ‘aviadores’.


A un año de los daños por el sismo su patrimonio y el destino del terreno siguen en el aire porque al tratarse de un edificio histórico en la localidad autoridades y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) no los reconoce como residentes al carecer de documentación y por los dictámenes confusos que se han hecho pues primero les habían dicho que podían reedificar con la misma estructura y materiales, y luego les notificaron que el inmueble ya no era habitable.


“Sólo queremos que si el INAH se opone a darnos los terrenos nos vivíamos y no nos quieren reubicar, entonces que nos indemnicen. Que nos den lo justo para una vivienda digna”, pidió Fabiola Ortega quien a la fecha junto con su familia y otros vecinos sigue viviendo en la calle, padeciendo el alza de robos en la zona y las condiciones climáticas.


 



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