MARTES 25 DE SEPTIEMBRE, 2018
Crónicas de Chiapas
ABELARDO DE LA TORRE
Tuxtla Gutiérrez, Chis
Miércoles 12 de Septiembre 2018, 8:02 hrs
Leonel
Durante
Francisco
Gómez Maza
Héctor
Estrada
Ruperto
Portela
Abelardo
De La Torre
Kyra
Núñez

Crónicas de Chiapas | ABELARDO DE LA TORRE
Tuxtla Gutiérrez, Chis, a 12 de Septiembre de 2018

Precursores de la charreria mexicana

Cuando en 1519 llegan Hernán Cortés y los demás invasores espaloles a lo que sería Nueva España, traíandieciséis caballos y yeguas, quienes eran desconocidos por los indígenas, pero al estar conscientes los españoles de la importancia de sus animales como armas de combate, llegaron a prohibir a los naturales, no sólo que no pudieran ser dueños, sino que no pudieran montarlos, y advertían que, si no hacían caso, serían acusados hasta de pena de muerte. 


A la llegada en 1536 del sacerdote español Sebastián de Aparicio a Puebla, se dedica a construir la primera carreta mexicana y la hace transitar por las calzadas indígenas de la antigua Tenochtitlán, convirtiéndose  en el primer constructor de los caminos foráneos; donde muchos eran sobre las rutas seguidas por los indios desde cientos de años atrás y así se une Puebla con la Ciudad de México, Jalapa y Veracruz. 


Dieciocho años después -1554-, llega a la en ese momento llamada Chiapa de la Real Corona –Chiapa de Corzo- el portugués y fraile, Pedro de Barrientos y, se une a los misioneros dominicos y como prior del convento de Santo Domingo, enseña a los indios a la crianza y conservación de los caballos, así como el arte de dominarlos, montarlos y correrlos. Primero a pelo, después le sujetan con mecates una piel de borrego y los montan sin estribos y con piernas extendidas; enseguida, se emplea un fuste de madera y, poco a poco, se fue adaptando la silla de montar a las necesidades mexicanas. Al fallecer el padre Barrientos en 1588  deja un manuscrito en lengua chiapaneca dedicada a los indios sobre el trato con los animales titulada: “Instrucciones y lecciones veterinarias”.


Al paso del tiempo, los indígenas se aficionan tanto a los caballos y mulas que muy pronto, a partir de la segunda mitad del siglo XVI, se incorporan como arrieros; situación que les favorecía mucho, pues mientras más se usaban las mulas y caballos, menos se utilizaba a los indios como tamemes o cargadores, que antes era el único medio de transporte conocido en la época prehispánica.


Por estas razones y al paso de los años, el beato Sebastián de Aparicio, quien es considerado como el primer charro mexicano y el fraile Pedro de Barrientos, son reconocidos como precursores de la charrería, que no sólo es la práctica del deporte de la equitación, sino que es un símbolo de mexicanidad y que, de alguna manera, en Chiapa de Corzo se sentaron algunas bases. 


En la charrería, el mexicano es un mestizo que combina su herencia española con la indígena, dentro de juegos valerosos e intrépidas montas a caballo, donde la mujer hace gala de su feminidad y juntos, dan marco a una fiesta llena de colorido y música mexicana.





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